sábado, 8 de noviembre de 2014

Infancia



Después la puerta todavía está cerrada,

dos días más se pasaron

noches con los ojos enrojecidos

lentas y eternas como

       el silencio.





Algo rasguña suavemente la puerta

queriendo entrar sin urgencia

ligero y prometedor

         externo

que no llega a sonar

dentro de sus oídos:


una voz grave y vacía,

      penetra a granel

bajo la piel

como la distancia

una lejanía enternecedora.




Barreras de carne entre el todo

el yo que es recuerdo

mirándose


se des

dobla el presente

sus palabras envuelven

nuestros cuerpos.




Se acuesta en el piso

queriendo sentir

el calor de la madera


acaricia sus brazos carcomidos su humedad

se abraza largamente

para quedarse dormida



así,
en el hueco de su furia.

domingo, 27 de febrero de 2011

Corte.

La habitación es pequeña.
Un colchón tirado en el piso, desnudo.
Las ventanas tapizadas, sin un atisbo de luz.
Las paredes escritas, tachadas, manchadas por la humedad.
Ella está acostada sobre el piso, con una mano apoyada sobre el borde del colchón.
La luz centralizada en su brazo izquierdo.
Se oye un pequeño murmullo y agua que corre sin dirección.
Martina tiene los ojos cerrados.
Su brazo débil intenta moverse, pero queda quieto en su lugar.
No duerme.
Pesa el deseo ajeno sobre sus hombros.
Retumba un grito apagado.
Nunca serás lo suficiente buena para satisfacer sus imperfecciones.
El amor como símbolo de pertenencia.
Martina intenta llorar pero no entra en el presupuesto
El eco del ayer no retumba
La luz se apaga lentamente
El murmullo se ríe pero no es natural
El sonido del agua crece hasta convertirse en un océano
Martina no se ahoga porque sabe nadar
Aunque ahora si esté dormida.


viernes, 24 de diciembre de 2010

Caída libre.



Los pies familiarizados con el frío
El deseo sin pulir
La brutalidad de la sensación
El placer del vacío.
Los ojos vislumbran el punto
El vértigo es el deseo de caer.

jueves, 9 de diciembre de 2010

El hilo sin conducto

Recuerdos pálidos.

Me adentro en imágenes guardadas.

El tiempo se detiene.

Muñecas rojas de cansancio.

Ese tótem en el pecho que

no me permitía moverme en el espacio.

Aire que espera al punto final para descansar.

Se mira el suelo desde abajo.

La gente va y viene hacia el abismo con los ojos cerrados.

No puedo evitar el vértigo.

Retracción

Me devuelve la marea

Ya no se trata de mí

Sola en el reflejo de tu voz

Sentirla escurrirse entre mis dedos.

El globo que no debe tocar el piso

Los colores se agotan

Cae el techo

Peso muerto que arrastra

Pensé que la había sepultado

martes, 30 de noviembre de 2010

Espejismo.

Me gustaría ser una metáfora
para que nadie me entienda
pero todos pretendan explicarme.

miércoles, 13 de octubre de 2010

sábado, 25 de septiembre de 2010

Que importa


Vaivén.

Excitación desmedida que traspasa el cuerpo.

Nebulosa de sensaciones contrapuestas y complementarias.

La mente solo observa.

Las pastillas bajan por la garganta.

Raspan.

Los ojos dejan de ver.

Inercia.

Perdida de la conciencia.

Voces que agobian.

Luces que lastiman las pupilas cerradas.

Sentir el cuerpo despertando, y con él, el pecho se aplasta.

El peso de los rostros desconcertados.

La incógnita

Fragilidad manipulable

La nena desgarrada que pide auxilio

Aprender a sufrir

Llanto vacio.

La mirada que perfora

La intravenosa que duele al entrar.

El tubito por la garganta que desgarra.

El cuerpo que entra en crisis y saca el exceso de la noche que no fue.

Reposo que encierra.

Desintegración y parto de mi misma

Intentar renacer sin haber muerto

Jugar a volar cuando se vomitan cadenas

Levantarse por gravedad.

Explicar sin entender la ceniza que nunca se consumió

Usar la máscara sin rostro

El espectáculo comienza con el telón cerrado

Pasos largos en la oscuridad sin fin

El camino de subir en picada

Correr la meta espejismo.

Imaginarse un hoy ayer

Brazos que gritan

La tormenta silenciosa

La inocencia que se incendia

Perder o ganar

¿Qué importa?