domingo, 16 de octubre de 2016

¿Que yo me contradigo?
Pues sí, me contradigo. Y, ¿qué?
(Yo soy inmenso, contengo multitudes.)

W.w

martes, 22 de marzo de 2016

El lugar común


En el centro
del azul transparente
Juan recuesta su cabeza

Tiene humo en los ojos
se esfuerza por cerrarlos
lastima la claridad del ambiente

Lo rodea una bruma
compuesta por finas capas
como un laberinto
sin principio

Desde abajo
Mira alrededor pero no
encuentra sombras

Una voz maternal le acaricia el oído

Siempre cerca al principio

Su mano gira en círculos
buscando el fondo
pero solo roza el eco azul

La luz del aire se vuelve
mas violenta

Juan cierra los ojos para ver
el azul da lugar al gris oscuro

La voz sube impaciente
se inserta mas cerca
mas profundo

Siempre volviendo al principio

El intenta incorporarse pero un pulso
oscuro lo retiene

Aprieta sus ojos para defenderse
la bruma azul se encolera lo
rodea sin compasión

La voz maternal aulla
peligrosa

Nunca terminar nada

La mano se detiene
se queda inmóvil sobre
su rostro fundido

La luz hambrienta se apaga
lentamente

En el centro
del azul transparente
Juan recuesta su cabeza.

lunes, 7 de diciembre de 2015

Mamá


Dentro de este círculo
que mi voz carcome,
   se derrite 
         el fantasma
  de las imágenes
que nunca compartimos.

Tu voz como un tintineo
ondulante como el
tiempo que nos conserva
                         la distancia.

Cerrar los ojos
para recordar
que no fuiste 
un espejismo.

Evocándote como
un rito de magia
 espesa.

Armo tu rostro con
pequeñas pastillas,
tu sonrisa añejada
     en forma de
mueca irónica.

En el reflejo de tu mirada
hace tanto tiempo ausente
soy todavia la nena
      que acaricia 
las paredes.

sábado, 8 de noviembre de 2014

Infancia



Después la puerta todavía está cerrada,

dos días más se pasaron

noches con los ojos enrojecidos

lentas y eternas como

       el silencio.





Algo rasguña suavemente la puerta

queriendo entrar sin urgencia

ligero y prometedor

         externo

que no llega a sonar

dentro de sus oídos:


una voz grave y vacía,

      penetra a granel

bajo la piel

como la distancia

una lejanía enternecedora.




Barreras de carne entre el todo

el yo que es recuerdo

mirándose


se des

dobla el presente

sus palabras envuelven

nuestros cuerpos.




Se acuesta en el piso

queriendo sentir

el calor de la madera


acaricia sus brazos carcomidos su humedad

se abraza largamente

para quedarse dormida



así,
en el hueco de su furia.

domingo, 27 de febrero de 2011

Corte.

La habitación es pequeña.
Un colchón tirado en el piso, desnudo.
Las ventanas tapizadas, sin un atisbo de luz.
Las paredes escritas, tachadas, manchadas por la humedad.
Ella está acostada sobre el piso, con una mano apoyada sobre el borde del colchón.
La luz centralizada en su brazo izquierdo.
Se oye un pequeño murmullo y agua que corre sin dirección.
Martina tiene los ojos cerrados.
Su brazo débil intenta moverse, pero queda quieto en su lugar.
No duerme.
Pesa el deseo ajeno sobre sus hombros.
Retumba un grito apagado.
Nunca serás lo suficiente buena para satisfacer sus imperfecciones.
El amor como símbolo de pertenencia.
Martina intenta llorar pero no entra en el presupuesto
El eco del ayer no retumba
La luz se apaga lentamente
El murmullo se ríe pero no es natural
El sonido del agua crece hasta convertirse en un océano
Martina no se ahoga porque sabe nadar
Aunque ahora si esté dormida.


viernes, 24 de diciembre de 2010

Caída libre.



Los pies familiarizados con el frío
El deseo sin pulir
La brutalidad de la sensación
El placer del vacío.
Los ojos vislumbran el punto
El vértigo es el deseo de caer.

jueves, 9 de diciembre de 2010

El hilo sin conducto

Recuerdos pálidos.

Me adentro en imágenes guardadas.

El tiempo se detiene.

Muñecas rojas de cansancio.

Ese tótem en el pecho que

no me permitía moverme en el espacio.

Aire que espera al punto final para descansar.

Se mira el suelo desde abajo.

La gente va y viene hacia el abismo con los ojos cerrados.

No puedo evitar el vértigo.

Retracción

Me devuelve la marea

Ya no se trata de mí

Sola en el reflejo de tu voz

Sentirla escurrirse entre mis dedos.

El globo que no debe tocar el piso

Los colores se agotan

Cae el techo

Peso muerto que arrastra

Pensé que la había sepultado