Dientes de hierro
bajo la almohada
para que no pueda llevárselos
la mano que sujeta mi puño.
Encegeciéndome,
como una enfermedad
al vilo del punto débil,
ojos que me miran
siendo noche
mientras
yo me desdoblo
con mil mundos de peso. Arrastro
mi cara para acomodar
mis facciones
a tu lógica sutil.
Otra vez te permito
por todos mis poros,
en la sombra
de mi cuerpo
me escondo. Dentro
late el eco en cada frase
como un mantra infantil.
Otra vez el miedo
en el hueco de la boca,
(mi pastilla favorita
para el mal aliento)
Construyo mi pared
decorada con espejos.
Curo mis heridas con mi propio ego.
Tu imagen se disipa
y al fin el mundo se apaga.
Ojos que me miran
siendo noche
mientras
yo me disuelvo.
sábado, 11 de marzo de 2017
jueves, 10 de noviembre de 2016
Creé
Una
nube de eco
blanca
inunda la habitación,
la cree controlar,
la cree controlar,
pero
brota de mí.
Febril, ordinaria,
cínica
como
el que no es
pero
quiere ver.
Orgánica es
la ira
brutal,
cristalina,
ancestral,
desde
el nervio
duro
de
mi existencia.
Me
encierro
sobre
mí,
como
una cáscara
mojada,
dura y blanda,
débil
dentro
de sus acciones
minuciosamente elegidas
por
mi hambre tiránica.
Lo
acorralo
para
encontrarme, me
golpeo para
sentir
algo, me
corto
para
ser la furia,
dentro
mío algo
que
no sea
ficcional.
Como
los pies
que
se divorcian
cotidiano
olvidarse
de mi
máscara.
máscara.
El
camina por la habitación,
acaricia la
pared con suavidad,
esperando
alguien
que
lo devuelva
al
centro de atención.
El
blanco se esparce
como
una enfermedad
en
la vejez, una luz
lo
recorre
desde
los pies
hasta
la nuca,
su cara se gira violentamente.
su cara se gira violentamente.
Esos
ojos
cuando
me convertí
en
vacío, lo miran
con
tristeza
pensando
si
este tsunami lo puedo parar
de
si no era mejor
sufrir
que
este humo intenso.
El
eco lo consume,
lo
abraza,
lo
contiene,
lo desintegra con la fuerza
lo desintegra con la fuerza
de
unas pocas sílabas.
La
palabra
como
ente regulador
lo abarca todo
lo abarca todo
y
lo destruye.
Acá
las cosas son
como yo
como yo
quiero.
martes, 8 de noviembre de 2016
La mirada del otro.
Partes
de un código,
que no puedo
descifrar.
descifrar.
El rostro
que responde
a mi
nombre.
¿Así me ven
los que no me habitan?
domingo, 16 de octubre de 2016
martes, 22 de marzo de 2016
El lugar común
En
el centro
del
azul transparente
Juan
recuesta su cabeza
Tiene
humo en los ojos
se
esfuerza por cerrarlos
lastima
la claridad del ambiente
Lo
rodea una bruma
compuesta
por finas capas
como
un laberinto
sin
principio
Desde
abajo
Mira
alrededor pero no
encuentra
sombras
Una
voz maternal le acaricia el oído
Siempre
cerca al principio
Su
mano gira en círculos
buscando
el fondo
pero
solo roza el eco azul
La
luz del aire se vuelve
mas
violenta
Juan
cierra los ojos para ver
el
azul da lugar al gris oscuro
La
voz sube impaciente
se
inserta mas cerca
mas
profundo
Siempre
volviendo al principio
El
intenta incorporarse pero un pulso
oscuro
lo retiene
Aprieta
sus ojos para defenderse
la
bruma azul se encolera lo
rodea
sin compasión
La
voz maternal aulla
peligrosa
Nunca
terminar nada
La
mano se detiene
se
queda inmóvil sobre
su
rostro fundido
La
luz hambrienta se apaga
lentamente
En
el centro
del
azul transparente
Juan
recuesta su cabeza.
lunes, 7 de diciembre de 2015
Mamá
Dentro de este círculo
que mi voz carcome,
se derrite
el fantasma
de las imágenes
que nunca compartimos.
Tu voz como un tintineo
ondulante como el
tiempo que nos conserva
la distancia.
Cerrar los ojos
para recordar
que no fuiste
un espejismo.
Evocándote como
un rito de magia
espesa.
Armo tu rostro con
pequeñas pastillas,
tu sonrisa añejada
en forma de
mueca irónica.
En el reflejo de tu mirada
hace tanto tiempo ausente
soy todavia la nena
que acaricia las paredes.
sábado, 8 de noviembre de 2014
Infancia
Después la puerta todavía está cerrada,
dos días más se pasaron
noches con los ojos enrojecidos
lentas y eternas como
el silencio.
Algo rasguña suavemente la puerta
queriendo entrar sin urgencia
ligero y prometedor
externo
que no llega a sonar
dentro de sus oídos:
una voz grave y vacía,
penetra a granel
bajo la piel
como la distancia
una lejanía enternecedora.
Barreras de carne entre el todo
el yo que es recuerdo
mirándose
se des
dobla el presente
sus palabras envuelven
nuestros cuerpos.
Se acuesta en el piso
queriendo sentir
el calor de la madera
acaricia sus brazos carcomidos su humedad
se abraza largamente
para quedarse dormida
así,
en el hueco de su furia.
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